domingo, 26 de abril de 2015

Fragmento

La seta venenosa.

Un hilo sobre la educación durante el nazismo

Publicado en 1938 por la editorial de Julius Streicher, La seta venenosa fue uno de los libros de texto para las escuelas en los que se ponía de manifiesto la violencia antisemita. 


«El pequeño Franz ha ido a buscar setas al bosque con su madre. [...] Por el camino, la madre dice: 
»-Mira, Franz, lo mismo que sucede con las setas en el bosque pasa con las personas. Hay setas buenas y personas buenas. Existen setas venenosas y personas malas. Y de esas personas hay que prevenirse como de las setas venenosas. ¿Entiendes?
»—Sí, mamá, entiendo –dice Franz—. ¡Si nos fiamos de las personas malas, puede ocurrimos una desgracia, como podemos morir si comemos una seta venenosa
»—¿Y sabes quiénes son esas personas malas, esas setas venenosas de la humanidad? Franz se da importancia.
»—¡Claro, mamá! Son... los judíos. Nuestro maestro nos lo dice en la escuela. [...]
»—¡Bien! -aplaude la madre.
Después sigue hablando. Se ha puesto muy seria.
»-Los judíos son personas malas. Son como setas venenosas. Y al igual que resulta difícil distinguir las setas venenosas de las buenas, es muy difícil distinguir a los judíos ladrones y delincuentes. Del mismo modo que las setas venenosas se presentan con los colores más diversos, también los judíos consiguen hacerse irreconocibles adoptando los aspectos más extraños.
»-¿Qué aspectos extraños?
»La madre se da cuenta de que el niño no lo ha comprendido del todo y continúa hablando.
»—Oye bien. Está, por ejemplo, el judío ambulante que vende tejidos y mercancías. Alardea de que su mercancía es la mejor y la más barata. Y en realidad es la peor y la más cara. ¡De él no debes fiarte! [...] Sucede lo mismo con los judíos ganaderos, los de los mercados, con los carniceros, los médicos, con los judíos bautizados, etc. Aunque finjan, aunque se muestren amables y repitan que solo quieren nuestro bien, no podemos creerles. Son judíos, y solo judíos. ¡Son venenosos para nuestro pueblo! [...] Del mismo modo que una seta venenosa puede matar a una familia entera, un solo judío puede aniquilar a un pueblo entero, a una ciudad entera, incluso a un país entero. Franz ha entendido a su madre.
»—Mamá, ¿todos los no judíos saben que el judío es tan peligroso?
»-Por desgracia no. Hay muchos millones de no judíos que no han conocido todavía al judío. Y por eso tenemos que informarles y ponerles en guardia contra ellos. Pero también debemos poner en guardia a nuestra juventud. Nuestros chicos y chicas tienen que saber quiénes son los judíos. Deben saber que el judío es la seta venenosa más peligrosa que existe. Al igual que las setas crecen por doquier, el judío se encuentra en todos los países del mundo. Del mismo modo que las setas venenosas provocan a menudo desgracias, el judío es causante de miseria y de pena, de infección y de muerte».

No hay comentarios.:

Publicar un comentario