domingo, 26 de abril de 2015

La educación en el estado nazi

La educación en el Tercer Reich sirvió para inculcar a los alumnos la visión nacionalsocialista del mundo. Los educadores e intelectuales nazis exaltaban las razas nórdicas y otras razas “arias” y denigraban a los judíos y a otros pueblos considerados inferiores llamándolos “razas bastardas” parasitarias, incapaces de crear una cultura o civilización. Después de 1933, el régimen nazi purgó el sistema escolar público de maestros judíos o considerados “políticamente poco confiables”. No obstante, la mayoría de los educadores permanecía en sus puestos y se unió a la Liga Nacionalsocialista de Maestros. Hacia 1936, el 97% de todos los maestros de escuelas públicas, unas 300 mil personas, se habían unido a la Liga. De hecho, los maestros se unieron al Partido Nazi en mayor número que ninguna otra profesión.

Tanto en el aula como en la Juventud Hitleriana, la enseñanza tenía el propósito de producir ciudadanos alemanes conscientes de su raza, obedientes y capaces de sacrificarse, dispuestos a morir por el Führer y por la Patria. Un componente clave del entrenamiento de la Juventud Hitleriana era la devoción a Adolf Hitler. La juventud alemana celebraba su cumpleaños (el 20 de abril) -feriado nacional- como iniciación al Partido. Los adolescentes alemanes juraban lealtad a Hitler y prometían servir a la nación y a su líder como futuros soldados.

Las escuelas desempeñaban un papel importante en la difusión de las ideas nazis a la juventud alemana. Mientras los censores eliminaban algunos libros de las aulas, los educadores alemanes introducían nuevos libros de texto que enseñaban a los estudiantes el amor a Hitler, la obediencia a la autoridad del Estado, el militarismo, el racismo y el antisemitismo.

Desde el primer día de clases se infundía a los niños alemanes el culto a Adolf Hitler. Su retrato estaba presente en todas las aulas. Los libros de texto con frecuencia describían la emoción que sentía un niño al ver al líder alemán por primera vez.

Los juegos de mesa y los juguetes para niños eran otra manera de difundir la propaganda racial y política entre los jóvenes alemanes. Los juguetes también se utilizaban como medio de propaganda para inculcar el militarismo en los niños.





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